El dilema de la votación popular

Fuente: Granma

Por Aliet Arzola Lima

8 de Enero de 2015

Ya han pasado dos semanas desde la exitosa celebración en Bayamo del Juego de las Estrellas de la 54 Serie Nacional de Béisbol, pero cabe analizar ahora, con mente fría, el que pudiera considerarse como único lunar del acontecimiento.

Hablamos de la no convocatoria a suelo bayamés de varios peloteros con rendimiento superlativo durante la primera fase del campeonato, hombres que no fueron favorecidos por el voto popular y otros que, en el peor de los casos, ni siquiera quedaron incluidos en la boleta de selección.

En ambos grupos se inscriben indistintamente el matancero Yasiel Santoya, el receptor artemiseño Dariel Crespo y el pinero Luis Abel Castro, además de los jardineros Yusnier Efraín Díaz, Dairon Blanco y José Adolis García, este último invitado por la Dirección Nacional tras no ser escogido en los sufragios.

El hecho de que algunos de esos nombres no estuvieran en la boleta de selección denota una falla en la metodología adoptada para su confección, que consiste en incluir al jugador de cada equipo que más tiempo haya defendido un sitio en el campo.

Este procedimiento tiene fisuras insalvables, porque son varios los equipos que alternan a más de un hombre por posición y no siempre el que más sale al terreno es el de mejores resultados. La cuestión se complica aún más con los patrulleros, pues no son pocos quie­nes rotan por los tres bosques.

El ejemplo más claro en ese sentido fue el del novato capitalino Yusnier Díaz, que salió 13 veces en el izquierdo, siete en el central y 12 en el derecho, cantidades insuficientes para ser considerado titular, a pesar de que jugó 39 partidos y 254 entradas, por cierto, con buenos números ofensivos.

Protagonistas opinan

A todo esto debemos sumar el criterio de los aficionados a la hora de elegir a sus preferidos, fenómeno de vital importancia en el asunto, porque todas las provincias y municipios de la nación no tienen las mismas posibilidades de voto, debido a la cantidad de ejemplares de Granma y Juventud Rebelde que reciben, además de que a la encuesta digital el acceso no es tan masivo como se requiere.

“Las urnas se ponen en los estadios cabecera, y quienes están muy alejados de las capitales provinciales no disponen del tiempo necesario para enviar las boletas, por lo tanto, algunos territorios cuentan con ventajas a la hora de votar por los jugadores de su equipo”, explicó a nuestro rotativo Tony Castillo, director de la Serie.

Estos contratiempos condujeron a la selección de varios pe­loteros con pobre rendimiento, algunos casi sin horas de vuelo du­rante la campaña por distintos motivos, aunque avalados todos por su trayectoria histórica, incluso, con la escuadra na­cional.

Tal es el caso del pinareño Yos­vani Peraza, quien solo par­ticipó en 15 choques, con 50 com­parecencias al plato, pero recibió la cantidad de pa­peletas necesarias para su­perar a sus rivales en la lucha por el mejor designado.

“Me sorprendió, nunca pensé estar en el Jue­go de las Estrellas, casi no había participado en la Serie y estaba mal al bate, por lo que me llamó mucho la atención la convocatoria”, apuntó Peraza a Granma.

Sobre los hombres que habían quedado fuera, el laureado pinareño opinó: “Esos jugadores deben seguir luchando, y en años venideros se puede combinar la votación popular con la selección de los mejores del campeonato por rendimiento, pero siempre es bueno contar de alguna forma con el criterio de quienes llenan los estadios, no hay necesidad de eliminar eso”.

Al respecto, Frank Camilo Morejón, receptor de Industriales con 18 pleitos en su cuenta, menos de la mitad de la ronda inicial, apoyó la idea de no obviar la opinión popular.

“La gente dice con qué jugadores se sienten identificados, a quiénes quieren ver en el terreno, aunque igualmente creo que la Dirección Nacional de Béisbol debe tener la potestad de emitir un criterio e incluir a otros con resultados muy destacados, en reconocimiento al trabajo realizado”, explicó el capitalino.

“Yo creo que nadie debe bajar la guardia por no ser seleccionado. Sería mucho más devastador que ese mismo hombre, si mantiene su rendimiento, después no sea llamado a la preselección nacional o no sea reconocido entre los mejores del país”, añadió el máscara.

Por su parte, Víctor Mesa dijo que le preocupaba la injusticia, sobre todo con Yasiel Santoya, uno de los nombres más sonados cuando ha­blamos de los que no estuvieron en Bayamo. Y guarda mucha razón el manager de los matanceros, porque su pupilo descoció la Mizuno y mostró su crecimiento y utilidad a la defensa.

“Él no se va a desmotivar porque yo no lo voy a permitir, le voy a hablar y animar para que continúe, para que pruebe el error que se cometió, porque no hay dudas de que merecía incluirse en Occidentales”, espetó a Granma el director de los yumurinos.

“Hay que respetar a la afición, su voto, pero también hay que ser justos con los atletas, y esa responsabilidad es de quienes dirigen el béisbol. No puede quedarse fuera alguien con estadísticas muy sobresalientes, jóvenes que de­ben ser estimulados y protegidos, algo que no su­cedió esta vez porque el público no los seleccionó, y tampoco existía ningún mecanismo para que la Comisión pudiera interceder a fa­vor de esos que quedaron fuera”, acuñó so­bre el tema Lázaro Vargas, al mando de In­­dus­triales.

La urgencia de corregir el rumbo

Desde 1987 hasta 1998 no se efectuó en Cu­ba el Juego de las Estrellas, y anteriormente, de 1967 a 1981, tampoco hubo tal es­pectáculo en el archipiélago, por lo cual debemos considerar un éxito el rescate de un evento muy disfrutado por la afición.

Precisamente, ahora que ya hemos instaurado la celebración del mismo, tenemos la obligación de proteger el show y tratar de mejorarlo año tras año, idea que ya valoran los directivos del béisbol, quienes han aceptado sugerencias esbozadas sobre la base de los errores que han salido a la luz.

“Estamos analizando la posibilidad de perfeccionar el sistema de selección de las estrellas, dejar que mediante la votación popular salgan los titulares y el resto de los participantes los escojan entonces de conjunto la prensa con la Dirección Na­cional de Béisbol, puede ser una vía para que no queden fuera hombres con rendimiento que contribuyen al espectáculo”, su­girió Tony Castillo.

De igual forma, más allá de su rendimiento negativo o positivo, para las competencias de habilidades deben ser elegibles todos los jugadores que participan en el campeonato y no solo aquellos seleccionados al Juego de las Estrellas, porque de esta forma se garantiza un espectáculo superior.

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