El poder nativo

Fuente: Granma

Por Aliet Arzola Lima

14 de Abril de 2015

Mucho hemos hablado en estas páginas de la importancia de los refuerzos en la reciente coronación de los Tigres avileños, pero no sería justo obviar a la base de un conjunto que por años se ha mantenido al pie del cañón, con resultados positivos, salvo la Serie 53.

Ese sólido núcleo, compuesto por hombres de sobrada experiencia como Yoelvis Fiss, Yor­bis Borroto, Raúl González y Abdel Civil, genera una tremenda confianza y garantiza triunfos, más si dispone también del apoyo de José Adolis García, Humberto Morales y Osvaldo Váz­quez, agradables revelaciones con un futuro promisorio dadas sus condiciones y margen de mejora.

Quizá la prueba más clara del poderío nativo de los avileños es que, en las dos últimas temporadas sin refuerzos (Serie 50 y 51), lograron avanzar a la final, con un título y un subcampeonato en sus vitrinas, y en ambos casos fueron claves Fiss, Borroto, González y Civil, además de los serpentineros Yander Guevara y Vladimir García, todavía con incidencia en los destinos de la actual novena.

Dentro de ese grupo no se puede olvidar a uno de los jugadores más laureados de la provincia, el infielder Yorelvis Charles, campeón olímpico y ahora doble titular del patio, quien se perdió toda la segunda ronda por una intervención quirúrgica, pero fue todo un coloso en la primera etapa, en la cual lideró al conjunto en casi todos los renglones ofensivos.

“No pude jugar prácticamente en la segunda fase, pero siempre estuve ligado al equipo, dando ánimos, ayudando, era lo único que podía hacer después de la lesión, y ahora me siento muy contento por coronar la temporada con el título”, expresó a Granma Charles, quien valora regresar con los Tigres el próximo año.

Su posible vuelta le garantiza un bate de calidad al plantel de cara al venidero curso, y al mismo tiempo resta algo de presión a Humberto Morales, el hombre destinado a sustituirlo en la inicial, quien todavía debe pulir algunos detalles defensivos y con el madero frente al pitcheo zurdo.

Justo ese compromiso de los más veteranos, unido a la furia juvenil de los peloteros que despuntan, ofrece al alto mando de los Tigres una interesante manija de opciones para mantener la senda triunfal, labrada además con el vínculo estrecho atleta-entrenador y la oportunidad de desarrollo que todos tienen.

“Cada uno sale con el mismo ímpetu día tras día, fue la mejor forma de coronar un año bastante bueno, en el que logramos estabilidad, con tramos mejores que otros, pero enfocados siempre en tener un cierre fuerte, que nos diera la posibilidad de discutir el campeonato. Seguir esa línea nos asegura un trayecto vencedor”, sostuvo el torpedero Yorbis Bo­rroto, otro de los baluartes de la novena.

Por supuesto, poco a poco los nuevos rostros ganarán en responsabilidad y cargarán con los galones de los más experimentados, sobre todo en los casos de Vázquez (poderoso receptor), Morales (bate de poder del lado izquierdo) y José Adolis, de estable ren­di­mien­to en el plato y con el guante, prueba de que es un pelotero completo, todavía con mucho por aprender, pero con las condiciones necesarias para convertirse en una estrella de calibre universal.

Todos son fruto de la estrategia puesta en práctica por Ciego de Ávila, que ha desarrollado su materia prima paulatinamente, sin prisas, sin violar etapas, con sustitutos por posiciones, y sin la necesidad de traer jugadores de otros territorios. Al contrario, su tónica más bien ha apostado por ceder efectivos, como son los casos del infielder José Ramón Alfonso y el receptor Rudeldis García, varios años con Sanc­ti Spíritus y Santiago de Cuba, por ese orden.

Alfonso regresó a la tierra de la piña para llenar el vacío de Mayito Vega, retirado, y Ru­deldis llegó a tomar el relevo de Lisdey Díaz, aunque ninguno de los dos terminó la temporada, dejando par de huecos notables en la línea central. Mas su ausencia no se notó por la irrupción de Vázquez y la versatilidad de Raúl González.

Esa presencia de relevos ha sido vital para los Tigres, que no se detienen, porque dos bisoños de cualidades atléticas excepcionales, Luis Robert Moirán y Gerson Molina, tocarán más temprano que tarde las puertas de la titularidad y muy probablemente serán el futuro de los jardines avileños.

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