Ensalada beisbolera de verano

Fuente: Diario de Cuba

Por Iván García

6 de Julio de 2015

Mucho calor, bastante Copa América y un poco de béisbol matizan el verano que se nos viene encima.

Ya las vacaciones escolares están aquí. Estrujarse las neuronas, pensando qué darle de comer a los hijos y contar los pesos para llevarlos a darse un chapuzón a la playa más cercana.

Los fiñes gozan y polemizan después de los partidos de la Copa América. A falta de Cristiano Ronaldo, el debate se centra en Messi. O en Neymar, que tuvo que salir por la puerta de atrás, o el impresentable Dunga.

Luego, cuando la temperatura cede un poco, los muchachos cogen un balón y arman un partidillo en el medio de la calle. Ni se te ocurra invitar a un niño o adolescente a un juego de béisbol.

“Puro, pero tú ves esos juegos de la Sub-23? La pelota es muy aburrida”, te dicen. Los menores de 30 años solo siguen la temporada local por resúmenes de la radio y la tele. Si acaso.

Ahora mismo, se juega bajo un sol de fuego la liga Sub-23 y se alista en Santiago de Cuba la nacional para menores de 18. Después de recorrer varios estadios y acumular unas cuantas horas-gradas, les confieso que el béisbol de categorías inferiores me resulta más ameno.

Entre los equipos Sub-23 y el de primera categoría las distancias son cortas. Probablemente mejor ofensiva entre los mayores. Pero el pitcheo y la defensa anda en tanga en ambos niveles.

La diferencia radica en que, mientras peloteros mediocres, otros regulares y algunos con nivel de la Serie Nacional no van a progresar mucho más, los que vienen atrás, por su talento, tienen margen de maniobra.

En el primer nivel ya la naranja no suelta zumo. Está jugando la calderilla. Grandes estrellas como Yasiel Puig, “Pito” Abreu o Aroldis Chapman saltaron la cerca para ganar salarios de muchos ceros. También cruzaron el charco peloteros promisorios al estilo de Yusnier Díaz, Joan Moncada o Norge Luis Ruiz.

Todos los días hay una nueva ausencia. A una semana de comenzar el Sub-23, la Comisión Nacional de Béisbol informó en una circular la ausencia por abandono del país de una decena de peloteros.

Probablemente las dos últimas estrellas locales sean Alfredo Despaigne y Yulieski Gourriel. El toletero de Bayamo, por su compromiso en la liga profesional de Japón, le será muy complicado jugar en la temporada nacional que comienza el 29 de agosto.

Y Gourriel esta enredado en un culebrón salpicado de misterio. Desde hace meses, un tipo que aparentaba tener la cabeza bien amueblada, anda sin rumbo y con las luces apagadas.

No se presentó a su equipo en la liga japonesa alegando una lesión. Le fue cancelado su contrato y le impusieron una multa considerable. Yulieski ni se inmutó. Avivó los rumores cuando el 5 de abril en su muro de Facebook publicó, “Por algo pasan las cosas. Lo que viene, puede ser mejor”.

Su padre anda de paseo por Miami y el Yuli se amotinó y pidió la baja de la Selección Nacional —algo inédito en la Cuba de Castro— porque su hermano Lourdes Junior, el talento joven mejor cotizado de la Isla, no fue convocado.

Yulieski ha dicho públicamente que su sueño es jugar en la MLB. Ya con 30 años sabe que debe engancharse en el último vagón si quiere probar fortuna en el mejor béisbol del mundo.

De su lado tiene su trayectoria y relaciones con pesos pesados dentro de la autocracia verde olivo. Aparentemente algo espera. Según se ha sabido, fue sancionado por la Comisión Nacional y apeló. Nada más se sabe.

Javier Méndez, nuevo director de Industriales, habló sobre el tema de manera muy parca en una conferencia de prensa unos días atrás. Pero de Yulieski, ni rastro.

Ningún periodista oficial se ha puesto en contacto con él para aclarar dudas. Y hace una semana no se presenta a los entrenamientos del equipo Industriales por una lesión en la muñeca.

Lourdes Junior sí está entrenando. En dos topes de preparación con el equipo juvenil de La Habana, donde los azules empataron uno y perdieron 9 a 4 el otro, el menor del clan Gourriel ha bateado de 8-3 y disertado con el guante en el campo corto.

El futuro

Mientras las 16 novenas se adiestran para la próxima Serie Nacional, que esta vez se adelanta para la última semana de agosto, se efectúa el Sub-23 agrupados en cuatro zonas.

La Habana, Villa Clara, Sancti Spiritus y Guantánamo lideran sus respectivas llaves. Los jóvenes peloteros juegan a la una y media de la tarde bajo 34 grados y con las gradas vacías.

Solo familiares, especialistas y scouts que quieren pasar inadvertidos, se llegan a los estadios, a ver qué hay en el saco.

Les cuento. En el saco hay talento. No tanto como hace diez años, pero si el dueño de un equipo profesional quiere abrir la billetera, el sitio idóneo para buscar prospectos de nivel es en entre los menores de 23 años.

Les doy varios nombres. Pedro Durán, un pitcher zurdo de La Habana está en otra dimensión. En 15 innings no ha permitido carreras. Tiene 12 ponches y el 77% de sus lanzamientos son strikes.

Hay varios jóvenes con rectas de 90 millas o más y curvas de barril o sliders venenosos. Están verdes. Les falta poner la bola donde quieren. Y mejorar la mecánica de lanzar.

Dentro de los bateadores, brillan Jorge Oña (La Habana), Janio Pérez (Artemisa), Luis Serrano (Sancti Spiritus), Alecqumer Díaz (Granma), Yasnier Herrera (Isla de la Juventud), Robert Luis Moiran (Ciego de Ávila) o José Pablo Martínez (Guantánamo).

Hay 30 o 40 peloteros muy interesantes en esta liga. En la final del campeonato juvenil sucede otro tanto. Tienen deficiencias que superar. Pero llevan el almanaque en su bolsillo.

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