Los males que asfixian al béisbol cubano

Fuente: Swing Completo

Por Daniel de Malas Andreu

23 de Febrero de 2015

En la Serie del Caribe Alfonso Urquiola, el manager ganador del evento, nos demostró lo que sabíamos hace años, de hecho lo que veníamos anunciando hace años. El béisbol cubano se ha quedado siglos atrás. La culpa, sin embargo, no es de los peloteros, quienes han se han convertido en espectadores, de lo que sus entrenadores, managers y comisionados han destruido.

Vamos rapidito a un punto que quiero dejar claro (evitando tergiversaciones): Gran parte de quienes “manejan” los movimientos de nuestro beisbol no son culpables. Solo unos pocos, algunos ni siquiera directamente relacionados con la pelota, tienen protagonismo real del fenómeno de la desactualización, entre otros males.

La mayoría de nuestros entrenadores y managers en la isla aprendieron en el terreno, en las Series Nacionales y no tienen otras ligas para seguir, para aprender de ellas, y de paso saber de nuevas tendencias, estrategias, planes de preparación. En fin, que siguen los manuales de Cuba, escritos en Cuba y sobre la pelota de Cuba.

Sin embargo, aunque están justificados, quienes nos guían, involuntariamente son un lastre para el beisbol cubano, que se ahoga en la inhabilidad de entender cómo se juega a la pelota hoy en día.

Directo al grano entonces.

Individualmente nuestros atletas tienen excelente base, pues en Cuba entrenadores se sobran y sería injusto decir que los muchachos que nos representan en la arena internacional, la MLB, la Liga Japonesa y el resto de los torneos europeos y del Caribe no les deben nada a sus profesores. Los preparadores en el país son buenos, de hechos muy buenos, pero están desactualizados en conceptos de juego y su planteamiento.

El talento se desborda en Cuba y con la base elemental de las academias en la isla, tenemos un producto puro y sublime…pero…PERO, el ostracismo al que ha sido sometido ese mismo pelotero, hace que los terrenos artificiales sean muy extraños, que aunque tengan mucha velocidad en las piernas no sepa robar bases (en toda la amplitud del ejercicio), que los lanzamientos de rompimientos le cuesten trabajo de batear y que las conexiones hacia la banda contraria sean más de un swing defensivo, que uno intencional.

¿Colectivamente, cómo equipo? Ohhhhhhh, ahí si tenemos problemas.

Cuando uno encuentra que el primer día de la Serie del Caribe, México enfrentó a Cuba con un zurdo en la lomita y la alineación de los nuestros tenía como primeros bateadores a Roel Santos y Giorvis Duvergel, que son…adivina adivinador… ZURDOS, sabes que algo está mal.

Pero cuando ves que el propio Duvergel fue al evento con una lesión en el hombro, postergando su cita con el cirujano y no a pasear, sino a jugar, entonces sabes que algo está MUY mal.

No obstante, cuando el equipo, en casi su totalidad, empieza a ir tras cada lanzamiento que les tiran, en cualquier conteo y zona, cuando no se producen jugadas, cuando se conectan 34 hits en 4 partidos buenos para solo 7 carreras, no te quedan dudas…estas seguro que PEOR es imposible.

Sin embargo PEOR es posible, porque lo más increíble es que Alfonso Urquiola es uno de los mejores managers cubanos de estos días, así que PEOR, créanme, es muy posible.

El juego hace rato que ha cambiado, se llevan los conteo exquisito del trabajo de los lanzadores, existe la especialización del pitcheo, formaciones especiales contra determinados bateadores, casi no se improvisa, pero más importante aún, y en gran deuda con la isla, los jugadores y los managers saben hacer ajustes en un mismo partido, reaccionar y dejar de repetir formulas fracasadas.

Queremos creer que somos profesionales en Cuba, porque jugamos el beisbol desde siempre, pero ¿Cuan serio nos lo tomamos?

No me malinterpreten, pero quienes dirigen nuestro deporte nacional no pueden tomárselo en serio, cuando en un partido entre Industriales y Granma no se sabe cuál es cual, pues los uniformes son casi idénticos, cuando a nadie le importa la afluencia de público, cuando nadie pone el grito en el cielo porque Héctor Mendoza ha tirado más 60 lanzamientos de relevo frente a Puerto Rico, cosa que posiblemente nunca había hecho antes, poniendo su carrera en peligro (no sería el primero ni el último brazo que destrozamos por el “honor” en juego) y cuando hay 200 peloteros cubanos en República Dominicana, durmiendo en albergues o mansiones (en dependencia del pallares que tengan), prefiriendo ser emigrantes, en una cultura extraña y lejos de su familia, en vez de jugando por sus respectivas provincias.

En Cuba se sigue usando la funesta fórmula donde los lanzadores de relevo, son abridores desechados, cuando ya en el mundo entero hay hombres que jamás inician un juego y tienen carreras maravillosas como apagafuegos.

En un campeonato tan exigente como el nuestro, donde se juegan 5 encuentros a la semana, te encuentras como medida común, que si un pitcher no tiene un primer inning adecuado, inmediatamente se activa el bullpen, EN EL PRIMER INNING. Uno se pregunta, ¿Qué criterio se siguió para seleccionar a ese beisbolista como el abridor de hoy, cuando ya en la misma entrada inicial lo quieren quitar? ¿Se forma la autoestima de un pitcher, cuando se sustituye al comienzo del juego? ¿Qué pasa si por días consecutivos el bullpen empieza a actuar desde esa altura del encuentro?

Ustedes saben las respuestas, lo increíble es que nuestros managers no.

Antes de pecar de ignorante aclaro que una sustitución en el primer capítulo puede estar justificada por un descontrol fuera de los común, un partido que defina la clasificatoria o la Postemporada, pero nada más, ni tres hits consecutivos, ni en el juego 50 del torneo tienen sentido.

A ratos nos encontramos bases por bolas intencionales en el tercio inicial del juego.

Lo primero que le dices a tu lanzador, ordenando un pasaporte gratis tan temprano, es que no puede con determinado bateador, o al menos que como manager, no crees en él. Y para completar, le regalas a tus rivales la oportunidad de embasarse, uno de los cimientos para producir carreras.

No he visto a nadie en Serie Nacionales con temporadas como las de Barry Bonds entre el 2001 y el 2004 (donde dio 209 cuadrangulares y recibió 755 bases por bolas(284 BBI) en cuatro años), para estar recibiendo boletos intencionales en al acto inicial. ¿Y ustedes?

¿Dónde están los dobles robos? ¿Las estafas demoradas? ¿Las bolas escondidas?

Tenemos equipos enteros jugando al batazo, cuando son pocos los hombres de poder en nuestras alineaciones.

Pero eso lo sabemos desde las gradas, sentados frente al televisor, nosotros que somos espectadores de nuestro deporte nacional, ¿Qué opinan nuestros peloteros? ¿Se les escucha?

Entonces enfrentamos otro problema, no existe nadie que responda por los verdaderos artistas de este show, los beisbolistas.

La Federación hace y deshace sin jamás llegar a acuerdos con los atletas. Ningún pelotero tiene quien lo represente, por ejemplo frente a sanciones absurdas e inapelables.

El béisbol cubano seguirá condenado mientras quienes lo dirijan continúen con su desinterés por el juego, la afición y los peloteros, mientras se sigan envejeciendo los estadios sin actualizarlos, mientras el mundo entero mejore a pasos agigantados y nosotros sigamos creyendo en historia antigua.

Hace unos días el talentoso artista de la cámara Ian Padrón, anunció en la CNN que no regresa a Cuba, básicamente porque no quiere vivir donde no le respeten por tener un criterio diferente, no obstante, lo que no ha dicho Padrón es que la gota que colmó la copa, fue el robo público de su más reciente empresa (ojala que no sea la última), el Salón de la Fama de Cuba.

Y es que así nos pasa a todos, los que amamos nuestra más fiel pasión. Son demasiadas traiciones, excesivos olvidos y maltratos constantes.

Ya les decía que el beisbol cubano está condenado, y será así hasta que abandonemos la obsesión de creernos que somos el centro del mundo (pues el mundo ha seguido avanzando sin nosotros), hasta que la ideología política del gobierno deje de ser más importante que nuestro juego favorito (son muchos los que han pagado y pagan por eso) y hasta que no nos mezclemos a total capacidad con el resto del universo beisbolero (ellos entienden que los mejores jugando con los mejores, da excelentes dividendos).

Les dejo reflexionando con una de esas ideas que suenan tabú en la isla y pocos se atreven a proponer. ¿Qué tal si además de permitir a los nuestros jugar en el extranjero (no 5 o 6, sino decenas de ellos), aprobamos jugadores, MANAGERS Y ENTRENADORES de otras latitudes en nuestra Serie Nacional?

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One Response to Los males que asfixian al béisbol cubano

  1. Jorge says:

    Esto es muy facil,el beisbol en Cuba cambiara cuando esos que lo dirigen dejen de recibir las ordenes,de los duenos de la finca es decir los Castros y sus lacayos,porque suponiendo que los dirigentes del deporte tengas muy buenas e innovadoras ideas,si no son aprobadas “arriba” no pueden ser aplicadas,y no me gusta mezclar el deporte y la politica,pero es que todo,absolutamente todo lo que se mueve en Cuba incluyendo el deporte pasa por el filtro del gobierno,entonces la unica manera de cambiarlo,es barrer de una vez y para siempre con esa fatidica revolucion que ha destruido a la q un dia fue la Perla de las Antillas.

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