Lourdes hijo y el peligro de estar mal representado

Fuente: Béisbol Japonés

Por Claudio Rodríguez Otero

13 de Abril de 2014

La decisión de las Estrellas de DeNA de colocar al cubano Lourdes Gourriel hijo en su lista de jugadores reservados nos recuerda las terribles consecuencias que puede llegar a tener para un jugador el estar mal representado en el negocio del béisbol profesional.

El significado de la misma es tan claro como contundente: el pelotero de 21 años no podrá, por el resto de su carrera, firmar con ningún otro equipo profesional del planeta hasta que cumpla el contrato de 2 años que aceptó el pasado mes de febrero.

Debido a su juventud, tal limitación no pareciera ser una amenaza ya que éste podría fácilmente viajar a Japón, disputar las dos campañas requeridas y luego quedar en libertad para, con apenas 23 años, irse a las Grandes Ligas, si así lo desease. El problema es que, al parecer, irse a Japón es precisamente lo que no quiere hacer.

Como la Federación Cubana de Béisbol (FCB) es la que negocia los contratos de todos sus jugadores no podemos saber con certeza si el joven talento tuvo voz o voto en todo el proceso, pero lo que sí conocemos con seguridad es que terminó aceptando un contrato de 2 años y 300 mil dólares anuales para defender los colores de DeNA.

Es probable que desde un principio la idea de irse a Japón no le haya gustado mucho, en especial tras escuchar la incómoda experiencia que tuvo su hermano Yulieski en la liga el año pasado. Sin embargo, es posible que la haya aceptado precisamente porque tendría la oportunidad de jugar a su lado mientras estuviese allá.

Pero ahora que DeNA ha cancelado el contrato de Yulieski y éste ha quedado en libertad de firmar con cualquier otro conjunto que desee, Lourdes hijo ha sido abandonado a su suerte en una encrucijada de la que no resultará fácil salir airoso.

Todo parecía marchar bien el pasado 2 de febrero, cuando el club hizo el anuncio de la contratación de ambos peloteros para la campaña 2015, pero los cosas tomaron el rumbo equivocado el 25 de marzo, cuando la FCB le comunicó al equipo que ambos peloteros estaban lesionados y que no viajarían a Japón hasta que estuviesen totalmente recuperados.

Debido a que la FCB se negó a proveer pruebas de las lesiones y también una fecha estimada para la llegada de los dos jugadores al país, DeNA no tuvo más remedio que tomar una decisión drástica para salvar su imagen.

Es probable que Lourdes hijo haya supuesto que, de ocurrir algo, sería dejado en libertad junto a su hermano, pero ese no fue el caso y ahora deberá armarse de valor para enfrentar el problema por sí solo.

A la fecha de hoy, DeNA desconoce tanto el estado físico del jugador como cuándo podrá viajar a Japón a reportarse al equipo, pero debido a que colocó su nombre en la lista de peloteros reservados tiene la ventaja a su favor y puede sentarse a esperar por él todo el tiempo que haga falta.

La única esperanza a la que puede aferrarse el joven talento es que, al igual que ocurrió con su hermano Yulieski, la gerencia del club se canse de esperar por él y decida también cancelar su contrato. De lo contrario, se verá obligado a cumplirlo o a pasar el resto de su carrera jugando en la liga cubana.

Incluso en el caso extremo de que decidiese desertar su país e irse a los Estados Unidos para tratar de firmar con un equipo de las Grandes Ligas, no podría hacerlo debido al acuerdo de trabajo que existe entre MLB y NPB, que especifica que un jugador que esté bajo contrato en Japón sólo podrá irse a las mayores a través del llamado Sistema de Traspasos.

Esa, sin duda, parece ser la forma más viable para resolver el problema. Si el joven pelotero se niega a ir a Japón a cumplir su contrato, DeNA podría venderlo a un club de las Grandes Ligas a través del Sistema de Traspasos para matar dos pájaros de un tiro: primero, le podría punto y final a un contrato problemático, y luego, recibiría una buena compensación por hacerlo, que podría ser de hasta 20 millones de dólares.

El problema con esta alternativa es que existen dos obstáculos muy importantes que deben superarse primero antes de que esa transferencia pueda ocurrir.

El más importante de ellos es el reglamento del Sistema de Traspasos, que especifica claramente que cualquier jugador que esté contratado en la NPB sólo podrá ser ofrecido a los clubes de la Gran Carpa entre el primero de noviembre y el primero de febrero, por lo que resulta imposible hacer la transferencia en este momento.

Esto quiere decir que, a la fecha de hoy, el jugador sólo tiene dos opciones: irse a Japón a cumplir su contrato o quedarse en Cuba entrenando por su cuenta.

El otro obstáculo, que no es menos problemático, es el hecho de que en este momento no existe un acuerdo entre MLB y la FCB para enviar peloteros cubanos a las Grandes Ligas. Si la situación cambia para noviembre, entonces DeNA podría colocar al jugador a la venta a través del Sistema de Traspasos, pero si no, Lourdes hijo volvería a quedarse con las dos opciones que mencionamos anteriormente.

El lanzador dominicano Alfredo Fígaro, que vio acción en la NPB en 2011 y 2012, fue víctima de un problema similar luego de que su agente de entonces, un hombre que poco después fue vetado por las Grandes Ligas debido a actividades ilegales, aceptase en su nombre el contrato estándar que utilizan los clubes japoneses con los jugadores locales.

Es decir, el pacto que firmó el caribeño con los Búfalos de Orix lo obligaba a disputar al menos 9 temporadas completas con el club antes de poder convertirse en agente libre y además no le otorgaba un salario garantizado sino que éste podía ser cambiado cada año a discreción del club.

Tales limitaciones trajeron como consecuencia lo inevitable. Cuando ambas partes no pudieron ponerse de acuerdo en cuanto al salario del pelotero para la campaña 2013, éste se negó regresar a Japón a reportarse al club, sólo para descubrir que debido al tipo de contrato que había firmado no tenía la libertad de irse a jugar a las Grandes Ligas, como lo deseaba en ese momento.

Afortunadamente para él, Orix accedió a otorgarle la libertad de irse a las Grandes Ligas, pero a la vez colocó su nombre en la lista de jugadores reservados, lo que le impidió en ese entonces y le seguirá impidiendo en el futuro que firme con cualquier otro conjunto japonés.

De manera que Lourdes Gourriel hijo, debido a la mala representación que recibió en este caso, ha quedado atrapado en una situación que no tiene una salida fácil.

Lo ideal sería que superase sus inhibiciones y viajase a Japón a ganar experiencia y cobrar su nada despreciable salario de 300 mil dólares anuales. Como ya mencionamos antes, son sólo dos temporadas las que debe disputar en la NPB, tras las cuales quedaría libre y con la mayor parte de su carrera por delante debido a sus escasos 23 años.

No obstante, el misterio que rodea a su estado físico actual y el desconocimiento que existe con respecto a sus intenciones de viajar o no a Japón parecen indicar que su deseo es, precisamente, no cumplir su contrato y quedar en libertad, tal como ocurrió con su hermano.

Sin embargo, a diferencia de éste Lourdes hijo está a la merced de la gerencia de DeNA, que probablemente prefiera recibir algún tipo de compensación por dejarlo en libertad si al final éste decide no reportarse al equipo.

“Deporte de grandes, negocio de sabios”, como comentó recientemente su hermano Yulieski en su cuenta de Twitter, sea lo que sea que signifique esa frase.

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