Nuestros peloteros no son traidores

Fuente: Swing Completo

Por Daniel de Malas Andreu

3 de Julio de 2015

Tengo un primo postizo genial, de esos que no pueden faltar en ninguna reunión familiar, de esos que te hacen reírte hasta el cansancio y de esos que practican la filosofía en su estado más simple y natural, pero de esos que se ríen de sus desgracias y dicen las verdades en la cara, como debe ser.

Ese primo, Sergio Kindelan (con nombre de pelotero y ninguna habilidad deportiva), tiene millones de frases por las que trascenderá, al menos entre nosotros los que le queremos, pero hay una en especial que se aviene a este comentario.

Sergio, cada vez que quiere emitir un razonamiento, ya sea jugando dominós o viendo un partido de su mayor pasión (el beisbol), le acuña la misma coletilla: “Martí dijo…” y el resto es relleno de la autoria de mi primo.

No obstante hoy, siendo parte de varias generaciones que han abandonado la isla y tratando de entender la salida desenfrenada (pero lógica) de los beisbolistas, una frase real de Martí cobra más vida que nunca, pues “Martí dijo…sin patria, pero sin amo”

Y es que la desgracia de la pelota cubana ha llegado a su clímax, tantas veces advertido por quienes la amamos e igual cantidad de veces ignorado por quienes la han destruido.

Sin embargo todavía hay gente llamando ‘vende patrias’ o ‘desertores’ a los peloteros que abandonan el régimen, ya sea en balsa, yates lujosos o simplemente saliendo por la puerta del hotel, cuando en realidad una sola verdad se impone: El deporte cubano es incapaz de contener a sus atletas, después de tantos años de mentiras, ostracismo, esclavitud disimulada y sobretodo la desesperada defensa de una ideología por encima de la satisfacción personal.

Aquello de “la medalla de la dignidad” o “no cambio millones que me apoyan” es cosa de un pasado que ni siquiera debió ocurrir, pues lo confiesen o no, muchos de nuestros mejores deportistas de ese mismo pasado, se lamentan en silencio, de la era que les tocó vivir o mejor dicho, sacrificar.

“Con la revolución todo y sin la revolución nada” dejaba claro desde el principio que estábamos condenados a un único pensamiento o ser “nada”, pero aunque la frase es cierta (porque en Cuba no hay términos medios) “nada” significa ser libres de escoger por nuestras vidas y preferir ser camionero, antes de jugar en un Latino enmohecido que se derrumba a pesar que sus fantasmas piden ayuda a gritos. (Este razonamiento, por cierto, explíquenselo a los periodista oficialistas y parcializados que siguen sin entenderlo)

Ayer fue Luis Yander La O, dos días antes Yadier Hernández y posiblemente en las próximas horas otros más sigan ese camino, no es sorpresa para nadie, ni siquiera para los ineptos de la Federación de Beisbol, que llevaron a William Saavedra y a Urmaris Guerra como ‘invitados-refuerzos’ pues saben lo que se les avecina, inclusive el riesgo de no tener equipo para ir a los Panamericanos.

Nuestros peloteros no están ‘desertando ni traicionando’, sino siendo fieles a ellos mismos, a sus familias, a sus futuros. Entiendan de una vez que esta es una batalla perdida para la pelota en Cuba, que se cansó de advertir lo que era inminente y sus directivos prefirieron cuidar sus puestos antes que dar el paso al frente y luchar por nuestro más preciado tesoro.

Todos los beisbolistas que han dejado atrás su casa (se habla de 600 en el presente siglo) no son ‘traidores’, sino hombres que han decidido probar suerte y habría que ver quién es el cobarde, pues para ser inmigrante hay que tener cojones, para venir a bailar a casa del trompo, para dejar atrás nuestros amaneceres caribeños, nuestros chicharrones (no los de paquetico que vende Wal-Mart, sino los de verdad) y nuestra gente picara.

Insisto entonces en el asunto que tenemos que aclararle algunos puntos a todos esos que hoy llaman ‘traidores’, a quienes deciden por sus vidas y tienen agallas para creer que pueden triunfar.

Esos que hoy se llenan los pulmones para gritar ‘traidores’ tengan cuidado, pues un hombre puede traicionar a todo menos a sí mismo y esos ‘traidores’ que dejan atrás su vida para empezar de nuevo, están siendo fieles a sí mismos. Tengan cuidado que ya son muchos los que ‘traicionan’ y no pueden estar todos equivocados. Y tengan cuidado, pues después de gritarlo vienen a pasearse por las calles de Miami, confiando en la bondad inacabable del ‘traidor’ cubano y en su desmemoria.

No sigan permitiendo que les separen, que les digan que decir y como pensar, pues hoy todos, TODOS, aplaudimos los jonrones de Alfredo Despaigne en Japón y los de Pito Abreu en Chicago, ellos han escogido su futuro, que es un derecho humano básico.

La ‘pelota libre’ nunca existió, por el contrario, hubo pelota profesional, donde los atletas se rigen por sus respectivos contratos y hay circo romano, donde los peloteros cumplen los intereses del ‘Cesar’.

Al que se fue y al que se quedó hay que respetarlos, pues cada uno es libre de escoger lo que cree mejor o donde se siente cómodo.

Es duro en toda la magnitud de la frase y dificil de entender para quien no quiere ver, pero ya lo dijo Martí, algunos preferimos vivir sin patria, pero sin amo.

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