Peloteros en Japón: cuenta y riesgo

Fuente: Cuba Contemporánea

Por Favio Guerra

20 de Octubre de 2014

Aunque no tienen en estos momentos mayor protagonismo, los cubanos Frederich Cepeda y Héctor Manuel Mendoza permanecen junto a los Gigantes de Yomiuri en la postemporada de la Liga Profesional Japonesa (NPB, por sus siglas en inglés). Cuando ambos regresen a casa, habrá terminado la experiencia inicial de la contratación de peloteros cubanos en el béisbol nipón.

El experimento comenzó en mayo del presente año, cuando el club más exitoso de la Tierra del Sol Naciente se convirtió en el primero en hacer negocios con la Federación Cubana de Béisbol Amateur (FCBA), amparado en la novedosa política relacionada con la remuneración a atletas y entrenadores, aprobada por el gobierno de la Isla.

El tema se manejó con discreción en La Habana, pero pronto se supo que los Gigantes habían adquirido los servicios de Cepeda durante lo que restaba de temporada por un monto de 1,4 millones de dólares, más un bono que acercaba la cifra a los dos millones. De acuerdo con las nuevas reglas, el jugador se quedaría con el 80% del valor del contrato, aunque algunas fuentes consignaron que, en este caso, la FCBA –por ley funciona como representante de los jugadores-, recibió solo el 10% de la cifra global.

Con muy poco tiempo entre una y otra, llegaron las contrataciones –en ambos casos cercanas a los 900 000 dólares- de Yulieski Gourriel con el Dena Baystar de Yokohama y Alfredo Despaigne por el Chiba Lotte Marines, este último después de su “escandalosa” salida de la Liga Mexicana de Béisbol, donde incursionaba desde la pasada temporada gracias a un pacto entre la FCBA y el equipo Piratas de Campeche.

El último en incorporarse a la novedosa experiencia fue el supersónico Mendoza, adquirido también por los Gigantes por una cifra notablemente menor, con el objetivo de moldearlo en el elenco que representa al club tokiota en las ligas menores japonesas.

Aunque fueron establecidas en diferentes momentos, cada una de las incorporaciones llevó un denominador común: los contratos fueron firmados solamente hasta el cierre de la temporada. Eso quiere decir que cada jugador, para regresar a la NPB, debe recibir el visto bueno de la federación local para renegociar su acuerdo o para encontrar un nuevo destino.

Así las cosas, se supone que ya desde el mismo final de la presente temporada los clubes nipones que vivieron la experiencia comiencen a mover fichas, y otros que han mostrado interés en el mercado del béisbol cubano aterricen en la Mayor de las Antillas para seguir sumando figuras.

Sin embargo, es una verdadera incógnita cómo se vivirá este proceso en lo adelante.

¿Quién gana, quién pierde?

Asumir la inédita experiencia de representar los intereses de los jugadores cubanos en sus vínculos contractuales con equipos profesionales ha representado un enorme reto para la FCBA, y su inexperiencia en estos trajines ya tuvo resultados negativos. Aunque sus directivos no fueron los responsables directos, algo de culpa tuvieron en el desafortunado caso de Despaigne, por desconocer que los Piratas de Campeche utilizaron un pasaporte falso para su inscripción en la Liga Mexicana.

De ahí que la misma haya optado por la cautela en su modus operandi, en ir paso a paso, aunque cabría decir año a año, para reducir el margen de error.

Algunos analistas han visto en la estrategia una forma de asegurarse cada año la “venta” del jugador al mejor postor, y con ello conseguir el mayor rendimiento a su porcentaje como representante. Y puede que tengan razón, porque sería una forma de rentabilizar la negociación.

Sin embargo, a eso pudiera unírsele el desconocimiento que tenía en un primer momento la FCBA sobre el valor real en el mercado de cada uno de sus representados, por lo que la contratación anual le permitía exhibir su “producto” y calibrar su verdadera cotización a futuro.

Fuentes cercanas a la negociación han declarado que los emisarios llegados desde Yokohama intentaron firmar a Yulieski por varias campañas, pero el jugador terminó aceptando las sugerencias de la FCBA y llegó a un acuerdo hasta el final de la presente temporada.

Claro que la decisión podía ser un fracaso si el jugador no conseguía un desempeño notable –como pudiera ser el caso de Cepeda-, pero sí un éxito rotundo en casos como los de Yulieski o Despaigne, que multiplicaron el interés de sus respectivos equipos y despertaron la curiosidad del resto.

Recientemente, una publicación nipona especializada en deportes aseguró que los directivos del DeNa están decididos a desembolsar alrededor de 3,5 millones de dólares por el regreso de Gourriel para la próxima temporada, cifra que establecería un récord para un jugador cubano representado por la FCBA.

No obstante, habría que esperar para ver si se mantiene la misma estrategia, o si la federación y el jugador se aventuran a explorar las ventajas de un contrato multianual, que sin dudas serían notables.

Varios entendidos en la materia han coincidido al señalar que la conservación de la postura inicial traería negativas consecuencias para las intenciones de la FCBA de incrementar la llegada de peloteros cubanos a ligas profesionales.

Primero, porque el jugador en cuestión tendría que adaptarse a las dinámicas de un equipo diferente cada año, algo que sin dudas atentaría contra una buena preparación y el posterior desempeño.

Algo similar, pero a la inversa, sucedería con el club, obligado a destinar tiempo y recursos a este proceso de adaptación con la única seguridad de poder sacar beneficios durante un solo año. Luego, tendría que empezar de cero, si consigue sumar un nuevo jugador.

Pero no es este el único obstáculo. En el caso de jugadores como Mendoza, quien llegó con el objetivo de desarrollarse, sería sumamente contraproducente. ¿Algún equipo decidiría invertir en un proceso como este sin garantías de poder extender el vínculo? Es muy poco probable.

Desde el punto de vista de la posibilidad de afincarse en el mercado japonés, los contratos multianuales quitarían mucha presión a los jugadores cubanos, ansiosos por justificar con el mayor rendimiento la inversión de sus equipos. Incluso, les brindaría una mayor cobertura en caso de lesiones o de una mala temporada.

Si se mira desde el punto de vista estrictamente financiero, las ventajas saltan a la vista. La historia ha demostrado que en el deporte profesional –la MLB es el mejor ejemplo- el valor de los atletas se dispara con la posibilidad de una vinculación a largo plazo. Es una de las reglas del negocio, y todo el posible interés mermaría en caso contrario.

Entonces, ¿no estaría un equipo que pretende pagar 3,5 millones por una sola temporada interesado en desembolsar, digamos, diez millones por tres años de disponibilidad de un buen jugador? Si se aplica esta lógica, la FCBA estaría recaudando así, de una sola vez y con total seguridad, unos dos millones que, muy bien empleados, ayudarían a resolver algunos de los problemas del béisbol local.

En fin, que las ventajas de cambiar el status quo son irrebatibles, sobre todo a partir de ahora que, como ha sucedido en los últimos años en la MLB, el valor de los peloteros cubanos se cotiza al alza.

Sin embargo, más allá de pros y contras, hay temas que exigirán una pronta solución, y que están relacionados de alguna forma con la duración de los contratos. Sería poco probable, en el caso de una contratación multianual, que un equipo renuncie a contar con el jugador en los entrenamientos previos al inicio de la campaña. Más en el caso del béisbol japonés, muy estricto a la hora de la preparación y los entrenamientos.

Hasta el momento, la nueva política obliga a los peloteros cubanos a regresar para participar en la Serie Nacional, cuya final coincide en estos momentos con las fechas de esos campamentos de preparación.

La solución más viable es el movimiento en el calendario del torneo cubano, pero hasta que no se haga efectivo, sería un aspecto que influiría en las determinaciones definitivas.

De cualquier forma que se mire, el experimento ha sido exitoso, y puede serlo aun más. Todo depende del sentido común y la inteligencia que ambas partes empleen en beneficio propio. Definitivamente, además de pelota se trata de un buen negocio.

One Response to Peloteros en Japón: cuenta y riesgo

  1. Azel shyyts says:

    Esa tu ecuadion es lá correcta sôlo q tiene un detalle,q es lá libertad q tendria gourriel con un contrato de 3 anos no seria de ellos y si del club y eso en cuba mansito no les gusta,quieren siempre tenerte sujeto a ellos,cosa d lá polirica castrista,no eres tu sino ellos Los duros por eso está aquello como está,hecho kk

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: