Privatizar el béisbol cubano es su única solución

Por Rogério Manzano

6 de Febrero de 2014

Hace más de 50 años los amantes del baseball cubano vivían una gran ilusión. Los entusiasmaba un líder barbudo que también inspiraba a toda Cuba.

Pero mientras que el joven rebelde prometía y hacía soñar con un nuevo e inigualable futuro para la pelota, por otro lado aplastaba una leyenda que llevaba allí más del doble de sus propios años.

Entonces todo se modificó a conveniencia del poder.

Se cerraron las instituciones privadas del béisbol, se anularon sociedades y torneos profesionales, se borraron tradiciones, se levantó un muro de prohibiciones hacia el exterior, y a cambio de todo eso, los fanáticos cubanos recibieron un socializado pasatiempo nacional que se enmascaró muy bien detrás de un descarado chovinismo estatal.

Cinco décadas después todavía muchos siguen intentando hallar culpables, desde Higinio Vélez hasta el mismísimo Víctor Mesa, desde el mísero nivel de la Serie Nacional hasta la falta de oficio de los peloteros cubanos, desde el descalabrado trabajo en la base hasta la ausencia de recursos materiales, desde la ineficiencia de los árbitros criollos hasta las fugas interminables del mejor talento.

Empero, la decadencia y desnudez de la pelota nacional no tiene hoy rostro visible, porque su único problema es de carácter ¡POLÍTICO!

Entiéndalo de una vez fanáticos cubanos, el baseball en ninguna parte del mundo es un asunto del estado o del partido en el poder: es una empresa ¡PRIVADA!

Pero no vayan tan lejos de casa, pregúntense por qué el difunto Hugo Chávez, con todo y su mesiánico socialismo del siglo XXI, ni siquiera se atrevió a rozar con el pétalo de una rosa a las instituciones privadas del baseball profesional venezolano.

El béisbol es un negocio señores, un ¡NEGOCIO!, no una institución propagandística para exaltar las bondades de un régimen social. Lo que me entristece es que todavía muchos cubanos sigan creyendo en la metáfora de que el béisbol es del pueblo y para el pueblo.

Por favor, permítanme reír, para no llorar… jamás, jamás en 53 años de Series Nacionales el pueblo cubano ha podido decidir ¡NADA! en cuestiones de pelota, ni en ninguna otra cosa.

¿Sienten dudan de que el único problema de la pelota cubana es político?

Muy bien, imaginen que José Ariel Contreras, Aroldis Chapman, Yasiel Puig, Kendrys Morales, o cualquiera otro cubano que tenga millones de dólares, quieran unirse y regresar mañana a Cuba con todo su dinero para intentar constituir un torneo profesional… ¿Alguien en su sano juicio cree que el gobierno y el partido comunista se los va a permitir?

Tampoco es que antes de 1962 el baseball cubano no tuviera problemas, es que los problemas que tiene ahora son peores que los que pudieron existir en todo el siglo XX.

Pero, ¿todavía siguen dudando?

Sólo miren entonces para la actual industria azucarera, o la ganadería (por citar dos mínimos ejemplos)… esos, eran renglones económicos de nuestra amada isla que antes de 1959 florecían rentables y eficientes… ¿y qué sucedió 50 años después de que el poder socialista adquirió su control absoluto? ¿…?

Para entender aún más por qué la pelota cubana vive este oscuro momento, continúen mirando ahora un poquito más hacia dentro de la propia Cuba.

¿Acaso no ven un país petrificado en una doctrina inútil que, de nación receptora de inmigrantes en su etapa capitalista, se convirtió en una isla exportadora de emigrantes durante el período socialista?

¿Acaso no ven un país que vive sumergido en una eterna crisis económica, con una población muy afectada por la pérdida de valores morales y un gobierno que subsiste de otros gobiernos gracias a su parasitismo ideológico?

No se puede imaginar una pelota saludable en esta atmósfera tan enferma. Fanáticos cubanos, dejen ya de hurgar en la gaveta de los culpables, asuman la realidad.

Nuestra pelota jamás volverá a ser atractiva, competitiva, divertida, verdadera, mientras que no se ¡PRIVATICEN! todas sus instituciones.

Tenemos el talento, los hombres, las ganas, el espíritu… pero nos falta la ¡LIBERTAD! política y económica… pero esa, esa hay que arrebatársela a quienes desde hace 50 años le han estado mintiendo al pueblo con la muletilla de que, la nuestra, era la pelota libre, y la de los otros, la esclava.

One Response to Privatizar el béisbol cubano es su única solución

  1. Pandiame says:

    Elemental Watson, pero eso ahora es una utopía Rogerio, la única solución para el beisbol cubano en las actuales circunstancias que vive la isla es la salida de jugadores a ligas extranjeras, es decir que otros hagan el trabajo por nosotros, que hagan fuera lo que entrenadores y dirigentes son incapaces de lograr en Cuba. Y esa solución si que les va a gustar porque no se gastan un solo centavo y solo ponen la mano para sacar tajada de los contratos. Desgraciadamente mi hermano esa es la realidad. Un saludo

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