Serie Final: la casta de los viejos piratas

Fuente: Cubadebate

Por Michel Contreras

8 de Abril de 2015

Hitchcock habría estado complacido de filmar el partido de esta tarde, donde solo faltaron cortinas y cuchillos para darle camino a una saga de Psicosis. Nada más se echó de menos: hubo una remontada valerosa, un jonrón que niveló otra vez la mesa y hasta una jugada final que terminó en la sala de replay.

Highlights

*Este no fue un encuentro para las antologías beisboleras, pero sí generó tantas tensiones –sobre todo en el tramo decisivo- que será largamente recordado. A la postre, la casta de los hombres curtidos entonó un himno a esa combinación sublime de coraje y experiencia, y la Isla ganó en extrainning, siete carreras contra seis.

*El mentor de los Piratas introdujo modificaciones en su alineación, subió a Jorge Luis Barcelán al quinto turno –algo que se caía de la archiconocida mata- y bajó a Rigoberto Gómez al octavo. De acuerdo a medias: para mí el designado debió ser sustituido por Jorge Tartabull, quien podría encargarse del jardín izquierdo y liberar de responsabilidades defensivas al Torito.

*Mientras tanto, Roger Machado sorprendía a tirios y troyanos con la designación del espigado Dachel Duquesne, de irregular faena a lo largo de toda la campaña (3-8, efectividad de 5.40). Había anunciado a Vladimir García u Osmar Carrero durante la conferencia de prensa, mas a última hora se decantó por el diestro de Chambas. Lo cierto es que la determinación le salió de maravillas al ex receptor, pues Duquesne entró descontrolado pero pudo capear los temporales durante seis entradas impolutas. Eso, pese a una falta de comando manifiesta, y a varios boletos, y a estar cerca de explotar en un par de ocasiones. Luego de dar más bolas que strikes a lo largo de dos tercios de juego, el abridor avileño apenas había recibido un par de indiscutibles. El trabajo que Machado requería –“caminar” en el choque y limitar el gasto del contrario- estaba hecho.

*Sorpresivamente, al comienzo el graderío del Cristóbal Labra –ya de por sí pequeño- tenía varios claros llamativos, sobre todo por la banda de tercera. De ahí que a ratos fuera más el bullicio de la comisión de embullo visitante que la algazara de la fanaticada de casa. Algo absurdo, si tomamos en cuenta que se trata de una oportunidad que el territorio nunca ha disfrutado, y que si algún equipo se merece ahora mismo un apoyo irrestricto de su gente, ese es–por esforzado, por crecido- el de los Piratas de Rodríguez Pantoja.

*Las tres primeras carreras de Ciego aparecieron con dos outs a la altura del segundo episodio. Ulfrido García –que hasta ese momento se había visto controlado- perdió el rumbo de los lanzamientos y, con las bases llenas, Yorbis Borroto le conectó un rodado que pifió Michel Enríquez, muy confiado en un lance que limpió increíblemente el circuito. Era el primer error de los ultramarinos en la serie decisiva. A esas alturas, la conga de los Tigres multiplicaba su música hasta el cielo nublado de la tarde.

*El error del capitán desembocó en la salida monticular del indómito, reemplazado –como el primer día del dual meet- por Luis Manuel Suárez, que de nuevo aplacó la embestida oponente a fuerza de envíos laterales, principalmente sliders. Sin embargo, el muchacho no pudo impedir la ampliación de la ventaja avileña en el quinto, cuando Humberto Morales le pegó hit al centro tras un aparente tercer strike que Osvaldo de Paula no cantó. El score se ponía 4×0, y las sombrillas empezaban a desaparecer de las tribunas del estadio.

*Por un momento pareció que la Isla descontaría en el tercer capítulo, con dos hombres en bases sin la sombra de un out. Entonces -¡por Dios!- ordenaron sacrificarse a Dainier Gálvez, y entonces -¡por tu vida!- se produjo el forceout en la antesala. Fin de la amenaza. Alguna vez, quizás, los managers aceptarán que según estadísticas altamente confiables, se anotan más carreras con jugadores en primera y segunda sin out, que en la intermedia y la antesala con uno.

*La enésima prueba de que el barco pinero no baja las banderas ni su tripulación rinde la espada, salió a flote en el séptimo inning. De capa caída hace algún tiempo, Vladimir García fue la víctima de un motín a bordo que terminó poniendo delante a la escuadra local, remolcada por las figuras que –por experiencia, clase y peso en la plantilla- debían encargarse de esa responsabilidad. Pero en honor a la verdad, la chispa la encendieron los bríos del torpedero novato Alfredo Rodríguez, quien se encaró con el derecho de Morón después de un pelotazo y, aunque acabó siendo expulsado, su irreverente actitud se convirtió en el revulsivo que necesitaba el ánimo de un equipo desalmidonado hasta ese instante.

*La carrera inicial de la tropa anfitriona entró “de caballito”, con Vladimir perdido en los conteos. Obligado por las circunstancias, Machado optó por convocar al box a su actual paño de lágrimas, Yunier Cano, con la cruenta misión de enfrentar al mejor toletero de la Isla. A todas luces lastimado en una pierna, Michel Enríquez había lucido mal a la defensa y no tenía hit en el encuentro, aunque eso sí, llevaba dos contactos sólidos (y desafortunados) hacia el lado derecho del terreno. El choque le obsequiaba, porque es grande, la posibilidad de redimirse, y él le dejó su rúbrica con una línea que fletó a dos compañeros. Un minuto más tarde, con 40 grados de euforia a la sombra, el otro ilustre veterano del elenco, Luis Felipe Rivera, empujó la Mizuno hacia tierra de nadie en el leftfield, empató el choque, y Jorge Tartabull –zurdo oportuno- empujó dos de ventaja con doblete a costa de Yadir Rabí.

*No obstante, los Tigres disponen de tipos enteros para estas circunstancias, y Yeniet Pérez –para mi gusto, pelotero de los pies a la cabeza pasando por el pecho- le sopló un descomunal jonrón al mismísimo Héctor Mendoza que igualó el score y dejó todo como estaba al principio de los tiempos, cuando solo era el verbo del umpire. Eso fue en el octavo, y habría que aguardar hasta el undécimo para encontrar la llave de la solución, salida nuevamente del madero de Rivera. El play off, a contrapelo de los pitonisos, se empataba, y habrá que decidirlo en el Cepero.

Positivo: El papel protagónico asumido por los principales bateadores de la tanda pinera, Michel Enríquez y Luis Felipe Rivera, con cuatro carreras impulsadas.

Negativo:La inexactitud del umpire De Paula en los conteos, protestado con razón en varias ocasiones por público y atletas.

Preocupante:La insistencia en el toque de bola, casi siempre fallido y lo peor, injustificado.

Incomprensible:La sustitución forzosa de Osmar Carrero, motivada por una flagrante imprecisión del mando avileño.

Resumen
CAV 6-9-0
IJV 7-7-2

Ganó: Héctor Mendoza. Perdió: Ariel Díaz. HR: Yeniet Pérez.

Puntuación de los abridores (Game Score)
Ulfrido García (Isla de la Juventud): 45
Dachel Duquesne (Ciego de Ávila): 68

Todos los outs
Ciego de Ávila – Rollings: 8. Elevados: 13. Ponches: 10. Cogido robando: 1. Doble play: 1.
Isla de la Juventud – Rollings: 14. Elevados: 9. Ponches: 6. Cogido robando: 1. Doble play: 1.

Jugador del partido: Luis Felipe Rivera (Isla de la Juventud), 5-2, dos impulsadas, anotada.

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