Sin “grandes”, la pelota cubana traza su destino

Fuente: Cuba Contemporánea

Por Favio Guerra

20 de Marzo de 2015

Ahora mismo el béisbol cubano es lo más parecido a un enorme signo de interrogación. Acaba de caer el telón del calendario regular correspondiente a la actual campaña y todos se preguntan cómo ha sido posible que sus referentes históricos no aparezcan entre los candidatos al trono.

A saber, las horas bajas de Santiago de Cuba se extendieron hasta la actual temporada, en la que Villa Clara, uno de los equipos más estables de los últimos tiempos, se desmoronó antes del primer corte.

Pinar del Río, por su parte, inició el torneo como el flamante campeón y serio aspirante a conquistar otro banderín, pero poco a poco fue quedando claro que la defensa de la corona sería una tarea sumamente complicada. El mérito, si alguno hay que reconocerle a este equipo acostumbrado a pelear hasta el final, es haber sobrevivido -aunque dando tumbos- hasta el segundo tramo. Y luego, a pesar de enormes contratiempos, haber conservado la ilusión hasta el último minuto.

Como si no bastara, Industriales, el elenco más querido y odiado de la pelota en el archipiélago caribeño, experimentó uno de los cierres más catastróficos que se recuerden, que seguramente generará ríos de tinta e inagotables polémicas en los días por venir.

En medio de tales circunstancias, los puestos de avanzada han sido cubiertos por elencos emergentes, y otros que ya se van haciendo habituales animadores en estas instancias del certamen. Entre estos últimos no se puede pasar por alto al equipo de Matanzas, que transitó por casi toda la campaña como el puntero de la tabla de posiciones. Fue, además, el primero en garantizar un cupo en la vanguardia de la presente edición de la Serie Nacional, y todo eso con grandes problemas para conservar una alineación estable.

Si hubiese que escoger una novena emergente, esta vez nadie puede mirar más allá de la Isla de la Juventud, cuyo elenco acaba de protagonizar uno de los hechos más sorprendentes del béisbol cubano. Los Piratas fueron responsables, a fuerza de entusiasmo, alegría y fe infinita en la victoria, del colapso definitivo del equipo de la capital.

Además de la clasificación de los pineros, otra nota llamativa fue el esperado ingreso de una novena como la de Granma al selecto grupo de semifinalistas. Los Alazanes hicieron el grado a palo limpio -literalmente-, porque más de una vez, sobre todo en los finales, su bullpen hizo aguas por los cuatro costados.

Y para redondear ese grupo de aspirantes llegaron los muchachos de Ciego de Ávila. Su notable mejoría durante la segunda mitad del campeonato le dio el impulso suficiente para colarse entre los cuatro mejores equipos de la competencia.

El destino asoma

Borrón y cuenta nueva. Esa es la ley que primará a partir del próximo 24 de marzo, fecha fijada para iniciar los play off. Según el diseño anunciado por la Federación Cubana, serán los equipos de Isla de la Juventud y Matanzas los primeros en pisar el campo de batalla en tierra yumurina.

Una jornada más tarde, pero en el feudo de los Alazanes, los granmenses dispondrán de todo su arsenal para recibir a los Tigres avileños dirigidos por Roger Machado. A partir de entonces, cada una de estas series contará con siete desafíos como máximo para definir los equipos finalistas.

Visto desde la fría distancia, pudiera ser esta la mejor oportunidad que tienen los Cocodrilos matanceros para conquistar su primer campeonato. Con el polémico Víctor Mesa en el puesto de mando, llevan cuatro años consecutivos avanzando a la postemporada y dos de ellos discutiendo el título, sin que hayan podido disfrutar del sabor de la victoria.

A pesar de que también tuvo una accidentada campaña con la salida de varios de sus más importantes miembros -José Miguel Fernández, Lázaro Herrera o Dainer Moreira son buenos ejemplos-, el elenco yumurino se las ha arreglado para no bajar el nivel de sus prestaciones y conservar la punta de la tabla durante casi todo el torneo.

Sobre el papel, parece Matanzas en mejores condiciones que sus rivales para avanzar a la disputa de la corona. Si de estadísticas se tratara, los números parecen concluyentes, porque en todos los órdenes de juego los Cocodrilos presentan mejor balance.

No obstante, no hay que perder de vista lo hecho por los pineros en sus más recientes presentaciones, en las que convirtieron la garra, el entusiasmo y la fe en armas de poderoso calibre, con las que son capaces de someter a adversarios superiores.

Si hay un aspecto más desequilibrante entre las dos nóminas, ese es el pitcheo. El staff matancero puede hacer la diferencia, con el derecho Jonder Martínez y los zurdos Yoanni Yera y Cionel Pérez como ejes fundamentales, además del respaldo de hombres como Ramón Licor, Adrián Sosa y Félix Fuentes.

Ellos tendrán que contar con un sostenido respaldo ofensivo de hombres como Ariel Sánchez, Yurisbel gracial o Yasiel Santoya para no caer sorprendidos por unos Piratas que vienen con la autoestima por las nubes después de haber “tumbado” a uno de los equipos más encumbrados de la pelota cubana.

Para los dirigidos por José Luis Rodríguez Pantoja una de las claves estará en la falta de presión, pues no es un secreto que su gran objetivo era desembarcar en los play off. Ya saben que son capaces de medirse cara a cara con los mejores jugadores del país, y sea cual sea el desenlace los jugadores pineros están consientes de que ya hicieron historia. Solo les queda seguir ensanchando la leyenda.

De momento, su meta inmediata será llegar a su puerto del Cristóbal Labra con algún triunfo en sus “bodegas”, pues es allí donde suelen montar sus asaltos más letales.

En cuanto al otro cruce, las fuerzas parecen un poco más equilibradas, aunque en lo que va de campeonato ninguno de los equipos concursantes puede presumir de la temible pegada que exhibió el elenco de Granma. Lo hecho por los Alazanes con el madero fue, simplemente, impresionante.

El solo repaso del line up a disposición de Carlos Martí es preocupante para cualquier estratega, pues aparece casi sin fisuras. Empezando por un hombre proa como Roel Santos y pasando por la tanda del terror, cuyo núcleo, integrado por Urmani Guerra, Alfredo Despaigne y Lázaro Cedeño, ha hecho estragos a cuanto elenco de lanzadores ha enfrentado hasta el momento. En ese orden, encabezaron el departamento de jonrones con 21, 17 y 15 vuelacercas, respectivamente. Juntos sumaron 108 extrabases y empujaron más de 70 carreras cada uno.

A ellos sumen hombres como Yordanis Samón (26 extrabases y 71 remolques), Guillermo Avilés (12 cuadrangulares y 69 carreras impulsadas) o Adrián Moreno (líder en dobles, con 25) y la ecuación para los lanzadores avileños será de difícil solución.

El punto más preocupante de los Alazanes es precisamente su pitcheo, pues salvo el diestro Lázaro Blanco, quien encabezó a los ganadores con 14 éxitos, el resto del cuerpo de tiradores ha bajado notablemente su fiabilidad, y esa tendencia es muy peligrosa para encarar una etapa como la que se avecina.

Más equilibrado en todas las líneas parece el elenco avileño, pero se ha notado un bajón en el ritmo que le llevó a ser el mejor equipo de la segunda mitad del torneo. Su punta de lanza desde el box será el refuerzo espirituano Ismel Jiménez, quien ha protagonizado una excelente trayectoria desde que se puso la camisa de los Tigres. Como escuderos contará con Yander Guevara y el reincorporado Vladimir García, además de los servicios del jovencito Yunier Cano, de muy buenos desempeños en la segunda línea durante todo el torneo.

De su efectividad para sortear la tormenta ofensiva que se les viene encima dependerá en gran medida la suerte de los avileños, quienes no parten como favoritos, aunque les favorece tener un mejor engranaje de sus piezas. Y eso, en partidos de tanta presión, puede ser el plus necesario para sumar victorias.

Así las cosas, solo queda esperar por la orden de jugar. Tal vez no estaremos en presencia del mejor béisbol. La calidad actual en la Isla está algo lejos de la deseada -la Serie Nacional ha demostrado que nos sobran motivos suficientes para pensarlo-, pero duelos como los que emergen en el horizonte, por poner la gloria y el orgullo en juego, siempre resultan emotivos e interesantes. Aun cuando esta final de la pelota cubana transcurra sin ninguno de sus “gigantes”.

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