¿Y las mascotas dónde están?

Fuente: Trabajadores

Por Alberto Núñez

30 de noviembre de 2015

Muy alentador fue apreciar el pasado domingo que en la avanzada del graderío del estadio Julio Antonio Mella, en Las Tunas, un aficionado vestido de verde, con sombrero y sobre este una gorra del equipo local, más un hacha en la mano, alentaba a su equipo ya clasificado entre los ocho que protagonizarán la segunda etapa de la serie nacional de béisbol.

Los leñadores mostraban así a su mascota, algo no muy usual según lo observado en las instalaciones beisboleras durante los primeros 45 juegos de cada elenco.

Mucho se ha hablado y escrito de la necesidad de dotar a nuestro deporte nacional, bien llamado pasión de los cubanos, de todos los elementos que lo conviertan en espectáculo. ¿Cómo entender entonces que en la porfía por ocupar los puestos de clasificación, cuando los jugadores entregan esfuerzos en el terreno y los directores desarrollan tácticas a su alcance y entender, no aparezcan en las primeras filas del público o encima de los bancos de los equipos, o al menos del de casa, las mascotas que, además de ser apoyo y animación para los parciales de los conjuntos, representan el identificador del territorio?

Claro que a estas alturas habría que revisar si todos los colectivos cuentan con esas figuras, suerte de símbolos, si las que existen se corresponden con las tradiciones de equipos y provincias, y si las mascotas ya consolidadas disponen de los aseguramientos para asistir con regularidad a los estadios y brindar un adecuado espectáculo.

Debemos decir que algunas parecen forzadas. O quizás falta la argumentación que explique porque se adoptó tal o más cual figura.
Sería bueno indagar acerca del origen de cada una, cómo fueron aprobadas, a que razón responden. Por ese camino conoceríamos porque los avileños son tigres, los holguineros sabuesos, los granmenses alazanes…

Otra observación: no hay que abusar de la elección de animales en materia de mascota. Si bien es cierto que nuestra idiosincrasia otorga mejores votos de confianza y cartas de triunfo a elementos activos, ya sabemos que la aromática hoja de tabaco ha mareado al llamado rey de la selva en más de una ocasión.

Quedan 42 juegos de la segunda fase y luego el encanto de los partidos de postemporada, en cada caso con peloteros de refuerzo

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