Avispas de Santiago

Por Rogério Manzano

Santiago integró la última promoción de clubes surgidos en la justa de 1977-78, como resultado de la nueva estructura que asumió el béisbol post-profesional cubano al producirse la división político-administrativa de 1976.

Rojo y Negro

A casi nadie intimidaron los montañeses en la campaña de estreno. Su fusilería de alto calibre quedó en entredicho, pues, no obstante contar en su alineación con nombres reconocidos agarraron un apático duodécimo puesto. Pero el César siempre reclama lo que al César pertenece.

Al invierno siguiente, la falange rojinegra se acuarteló en el Guillermón Moncada para cargar de plomo sus bates; por eso, muy poca gente se extrañó cuando encima de las ruinosas tumbas de las novenas de Mineros, Serranos y Oriente, volvió a ondear la enseña indómita. Esto ocurrió al cierre del año 1979 e inicios del 1980, cuando esculpieron, por primera vez en su palmarés, la palabra “campeón” con líneas doradas.

Después de este salto de canguro, el conjunto se vio presionado por Vegueros, Villa Clara e Industriales, sus principales contrincantes de turno; pero aún bajo un asedio tan tenaz, lograron estabilizar la cadencia de juego y se mantuvieron en el grupo de avanzada.

El 8 de enero de 1985 dio inicio oficialmente en la Liga invernal la primera Serie Playoff. Los montañeses debutaron con una victoria y cinco derrotas, válidas para ocupar el tercer escaño en esta ronda final. En las dos campañas posteriores se quedaron a la distancia de dos partidos del doble campeón Vegueros, pero en la lid de 1988-89, diez años después del aquel primer alegre aldabonazo, volvieron a ser los reyes absolutos de la Serie Nacional del béisbol cubano.

De ahí en lo adelante, excepto en las versiones de 1991-92 y 1994-95, Santiago de Cuba no se ausentó en ninguna otra Postemporada durante el resto del siglo XX.

La Aplanadora

En las refriegas beisboleras que disolvieron el siglo XX, la superioridad del club rojinegro fue sencillamente devastador. Ganaron tres campeonatos consecutivos entre 1998 y 2001 y se convirtieron en el tercer elenco, después de Industriales y Villa Clara, que conquistaba al menos tres trofeos de forma sucesiva en los torneos aficionados.

En el certamen de 1999-00 obtuvieron 62 victorias de 90 posibles (récord del equipo) y concluyeron invictos todas las series de Playoff, con marca de 11 triunfos sin derrotas. También se colocaron entre los cuatro clubes con más juegos ganados en las Series amateurs cubanas.

El quebranto físico y moral que le provocaron a sus contrarios, hizo pensar a muchos que se trató del mejor equipo indómito de todos los tiempos, y uno de los más completos que se han formado en los certámenes aficionados.

Este combinado, cuyo soporte principal descansaba en dos leyendas del llamado béisbol revolucionario (Pacheco y Kindelán), poseía una magnífica línea central en la que destacaban el receptor Rolando Meriño y el jardinero Reutilio Hurtado, además del propio Pacheco y el utility Manuel Benavides, ambos en los alrededores de la llave que cierra el segundo saco.

Las esquinas tenían a dos de los más grandes toleteros después de 1962, con una producción combinada de más de 700 jonrones. Gabriel Pierre, en la tercera, y Orestes Kindelán, al extremo derecho. Los jardines poseían una mezcla de jugadores explosivos, con mucha experiencia y grandes habilidades en el bateo oportuno, como los casos del veterano Fausto Álvarez, Rey Issac y el exlanzador Ariel Cutiño.

El pitcheo, con Norge L. Vera al frente, protegido por los brazos de Ormary Romero, Osmel Cintra, Luis Tissert, Alexis y Rubén Rodríguez, también ayudaron a establecer a este club como el más peligroso de la dinastía santiaguera en el regreso del bate de madera al béisbol cubano.

Además de las cinco coronas alcanzadas hasta aquí, Santiago también había quedado subcampeón en otras cuatro ocasiones, y luego de la liza de 1982-83, nunca más había experimentado una temporada con balance perdedor.

Muchos fueron los jugadores que ayudaron a construir esta epopeya: Orlando Figueredo, Ramón Otamendi, Elpidio Mancebo, Ramón Hechevarría, José L. Alemán, Fermín Laffita y Braudilio Vinent, estuvieron entre los iniciadores, mientras que Antonio Pacheco, Orestes Kindelán, Gabriel Pierre, Fausto Álvarez y Evenecer Godínez, grabaron sus nombres en la relación de los últimos héroes.

Siglo XXI

Hoy las Avispas son, sin duda de ninguna clase, una de las instituciones beisboleras más importantes en la etapa actual de la Liga invernal. En esta primera década han adicionado otros tres banderines de campeón a su antología particular y se han convertido, detrás de los Industriales, en el segundo equipo con más títulos (ocho) en la era aficionada.

HECHOS Y FIGURAS DE SANTIAGO DE CUBA

Títulos de campeón: 8

Mejor ubicación: 1º lugar
1979-80, 1988-89, 1998-99, 1999-00, 2000-01, 2004-05, 2006-07, 2007-08

Peor ubicación: 15º lugar
1981-82

Más victorias en una temporada: 62
1999-00

Más derrotas en una temporada: 46
2002-03

Lanzadores de Cero hits: 1
2001 Norge L. Vera

Jugadores Más Valiosos: 3
1988-89 Orestes Kindelán
1999-00 Norge L. Vera
2007-08 Alexei Bell

Novatos del Año: 1
1989-90 Rubén Rodríguez

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One Response to Avispas de Santiago

  1. Roberto Morris says:

    Maestro le falto Modesto Larduet uno de los iniciadores y baluarte de muchas victorias, felicidades y muy agradecido por este blogspot, los cubanos amantes del beisbol lo necesitabamos

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