Gallos de Sancti Spíritus

Por Rogério Manzano

Este club apareció en Series Nacionales, porque a las provincias surgidas con la nueva Constitución de 1976, se les exigió estar representadas en el principal pasatiempo cubano para la temporada de 1977-78.

Un instante de gloria

Troquelada con el signo de la insignificancia quedó la primera participación de los espirituanos en la cacería por el gallardete nacional. Pero el destino, en ocasiones, alardea con triunfos deliciosos.

Un año más tarde, aquellos mismos peloteros bebieron en el cáliz de la victoria en una de las más palpitantes justas que se recuerdan en la historia de la pelota invernal de la etapa aficionada. Los del Yayabo pasaron a las páginas de los apuntes legendarios como la primera escuadra de la última expansión que más rápido se sentó en la silla de los campeones.

En la conquista de la corona fue prevaleciente el cometido desarrollado por cuatro toleteros que cargaron el protagonismo de las operaciones sobre sus muñecas. En primer lugar, Lourdes Gourriel, ganador del título de Novato del Año en la lid de 1976-77 y por entonces figura en prominente ascenso, fue el cabecilla del ataque con el mejor promedio de bateo del equipo, 321, además de acumular 6 jonrones y 33 carreras impulsadas.

Antonio Muñoz, uno de los más extraordinarios sluggers de todas las épocas en el béisbol invernal era el cuarto bate. “El Gigante del Escambray” lideró la ofensiva de largo metraje con 9 jonrones y 38 carreras impulsadas, números a los que les adicionó un average de 294.

Completaron la cuarteta Osvaldo Oliva, tercera base titular, quien aportó un sólido promedio con el aluminio de 304, así como velocidad en los senderos al robar 11 bases, la mayor cantidad conseguida por un jugador del seleccionado. Por su parte el veterano Owen Blandino se ocupó del puesto de bateador designado, desde donde correspondió a la causa yayabense con un porcentaje de 261 puntos, 4 jonrones y 26 remolques para el Plato.

Del mismo modo resultó un factor influyente en esta cruenta porfía el aporte de los dos lanzadores principales, Tony Simo, quien consiguió 10 victorias con apenas dos derrotas y trabajó para un bajísimo 1.67, mientras que Roberto Ramos brillaba desde el cerro volcánico de igual forma con 10 éxitos y sólo tres derrotas, si bien fue el que más juegos lanzó e inició con 15, y su total de 71 bateadores ponchados resultó el más alto logrado por un serpentinero del plantel.

20 años de soledad

Pero después de aquellas heroicas jornadas, el triunfo del 79 quedó como paradigma de un acontecimiento irrepetible. En la década del 80 el equipo de Sancti Spíritus comenzó a descender en su nivel de juego de modo alarmante.

Este inesperado desplome de su andamiaje beisbolístico los sepultó en el cementerio de los equipos más perdedores de la pelota aficionada de este ciclo. De hecho, nunca más volvieron a ganar 39 partidos en una temporada sino hasta 20 años después.

No obstante la aridez victoriosa, los espirituanos lograron desarrollar en sus filas prominentes campeadores del aluminio a través de esas dos décadas. En esta generación se recuerdan, entre otros de gran valía, a Miguel Rojas, José R. Delgado, Ruperto Zamora y Luis E. Gourriel. Pero ellos apenas fueron como pequeños diamantes prendidos en una cadena de latón que no podían completar una auténtica una obra de orfebrería.

Siglo XXI

Con el estreno del siglo XXI, Sancti Spírtus comenzó a renovarse. La artillería de largo alcance se reforzó con el ascenso a planos estelares de uno de los bateadores más dominantes de los últimos tiempos, Frederich Cepeda. También emergieron otros grandes talentos como el máscara Eriel Sánchez y el infielder Yulieski Gourriel.

En la temporada 2002, la ex estrella del equipo en los 80-90, Lourdes Gourriel, fue designado para tomar la dirección del combinado. En su primera maniobra como piloto, Gourriel estuvo muy cerca de convertirse en el primer pelotero espirituano que ganaba el título como jugador y luego como manager, pero el equipo de Holguín se interpuso en su camino.

Por otro lado, la inyección de sangre joven también fertilizó el área de los lanzadores. Maels Rodríguez y Yovanni Aragón fueron pilares indiscutibles en el subcampeonato del 2002 y, aunque Maels escapó poco después en busca del béisbol profesional y Aragón tomó la vía del retiro en fecha reciente, la aparición de Ifredi Coss, Ángel Peña, Ismel Jiménez, Ramón Licor, entre otros, mantuvo vivas las esperanzas de reconstituir un staff de pitcheo que, permanentemente, desde el 2003, también ha sido muy importante en asegurar la clasificación a la Postemporada de los afamados Gallos de Sancti Spíritus.

HECHOS Y FIGURAS DE SANCTI SPÍRITUS

Títulos de campeón: 1

Mejor ubicación: 1º lugar
1978-79

Peor ubicación: 17º lugar
1990-91, 1991-92

Más victorias en una temporada: 63
2009-10

Más derrotas en una temporada: 63
1997-98

Lanzadores de Cero hits: 1
1999 Maels Rodríguez (Juego perfecto)

Jugadores Más Valiosos: 5
1993-94 Lourdes Gourriel
2000-01 Maels Rodríguez
2004-05 Yulieski Gourriel
2005-06 Yulieski Gourriel
2012-13 Ismel Jiménez

Novatos del Año: 0

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