Leones de la Habana

Por Rogério Manzano

La historia del club Habana tiene la raíz más profunda de todos cuantos existieron en la pelota invernal antes de 1962. Su origen se remonta a la introducción del pasatiempo en la Isla.

En un inicio su organización fue bastante informal, pero contó con fervientes afiliados, quienes en aquella fase, y a modo de diversión, dividían las fuerzas en dos bandos y se enfrentaban entre sí.

Esta experiencia la sostuvieron hasta que poco después se formó el Matanzas B.B.C., en la ciudad del mismo nombre, y comenzó un intercambio que los condujo a protagonizar el primer desafío oficial el 27 de Diciembre de 1874.

Siglo XIX

Con tales antecedentes, el Habana B.B.C. quedó integrado de manera legal en 1878 para disputar el primer campeonato de Cuba, celebrado entre finales de ese año y principios del siguiente. En esa justa inaugural, el Habana dominó de modo absoluto al ganar el partido de apertura del evento y finalizar invicto, ésta última, una proeza que más tarde repetiría en las ediciones de 1885-86 y 1902.

Tanta destreza atrajo las simpatías de miles de prosélitos, de tal forma, que fue necesario abandonar los terrenos del Vedado, cerca de los baños, y reinstalarse en unos más amplios, donde luego estaría la línea del Urbano. Allí se levantó en 1881 una sencilla pero elegante glorieta que fue destruida el 23 de Diciembre de 1888 por un incendio que consumió los trofeos y el archivo de secretaría.

En esa época, llamada por algunos la del ¡Havana for ever!, la horda escarlata alcanzó tanta superioridad en el campo de juego que pronto se transformó en un caudillismo feroz. Baste resumirlo con los siguientes datos. Hasta 1899 se efectuaron 14 certámenes, los habaneros arrasaron en diez de ellos y los seis primeros los conquistaron de modo consecutivo.

Amanecer rojo

La llegada del vigésimo siglo de la era cristiana no sorprendió a la pandilla encarnada, y aunque se les escapó por apenas tres juegos el torneo de 1900, no encontró resistencia en los cuatro posteriores. Suele ponerse de relieve en estos triunfos la figura de Carlos “Bebé” Royer, un pitcher que remontó rápidamente la cordillera de la fama cuando ganó 17 duelos sin derrotas en 1902 y 18 en 1903, con lo que atesoró la mejor foja de un lanzador para dos temporadas seguidas en la Liga.

A la década del 20 entraron con paso de conga, y la abandonaron con un saldo de cinco banderines, los tres últimos logrados de pegueta con el mejor conjunto profesional cubano de todos los tiempos, según la opinión de un atleta que vistió con frecuencia la franela bermeja: Don Martín Dihígo.

(…) ese equipo Habana –expresó el Inmortal, al referirse a la superescuadra de 1927-28- era lo que llamamos un verdadero trabuco (…) tenía a Miguel Angel González y a Julio Rojo en la receptoría; a James “Cool Papa” Bell, Oscar Levis y Oscar Estrada, en el cuerpo de lanzadores a “Jorocón” Wilson en la inicial; a “Paito” Herrera en segunda base; a Olivares como torpedero y a “Cuco” Alfonso en la antesala (…) los jardineros éramos Alejandro Oms, “Chino” Hidalgo y yo, que también actuaba como pitcher. Considero que fue superior al Santa Clara del año 1923 (…).

La Belle Époque

Instalados junto al resto de los equipos de la Liga en el Estadio La Tropical desde 1930, la etapa dorada del baseball invernal cubano fue para los Leones del Habana no más que otro segmento de una leyenda en progreso.

Si bien entre 1930 y 1946, los rojos no lograron una gran productividad en cuanto al total de gallardetes conquistados se refiere, en cambio aportaron el combustible necesario para atizar su constante enfrentamiento contra los Alacranes del Almendares por la supremacía del torneo invernal.

En la contienda de 1932-33 compartieron el banderín de la Liga con los Alacranes, pero luego adicionaron dos más a su colección en 1940-41 y 1943-44. En todas las ocasiones fueron dirigidos por Miguel A. González, quien excepto en los certámenes de 1936-37 y 1937-38, llevó las riendas del club hasta el año 53 cuando decidió pasar definitivamente del banquillo de las decisiones hacia la oficina corporativa.

La leña roja tarda, pero llega

En 1947, Miguel Angel González compró todas las acciones de la empresa y los “extremistas”, acostumbrados como estaban a dejar sin opciones a sus rivales, hicieron gala de ese poder e iniciaron uno de los períodos más florecientes de su existencia.

En esa etapa obtuvieron sus últimos cuatro campeonatos e hicieron tres veces las maletas para la Serie del Caribe; además, empedraron con lajas de color purpúreo, el sendero de las proezas individuales al multiplicar retos como los 373 puntos de bateo de Edmundo Amorós en 1952-53 (el mayor alcanzado por un jugador en el Stadium del Cerro antes de 1962), las 57 carreras impulsadas de Pedro Formental y los 16 jonrones de Lou Klein en la misma campaña, así como los 206 ponchados de Wilmer Mizell en 1955-56, estos últimos, récords para una temporada.

El predominio rojo en el entramado beisbolero nacional fue espantoso. Treinta títulos en 76 apariciones. Se inscribió en todos los torneos, excepto en el de 1917. Conquistó siete gallardetes consecutivos (1878 a 1887), después cuatro en línea (1901 a 1904) y tres, también de modo continuo, en dos oportunidades (1926 a 1929) y (1950 a 1953). Venció en más desafíos sucesivos que ninguna otra novena (17-0 en 1902) y se coronó, al menos una vez, en cada década desde 1878 hasta 1950, y si su dominio no se concretó de manera absoluta se debió en gran medida a la presencia de su eterno contrincante, el Almendares.

Los Leones del Habana, con su tradicional garra y entusiasmo, se hicieron merecedores del justo lema “La leña roja tarda, pero llega”, que los inspiró y les concedió, a través de los años, el rol de líderes en la pelota invernal cubana de todos los tiempos.

HECHOS Y FIGURAS DEL HABANA

Títulos de campeón: 30

Mejor ubicación: 1º lugar
1878-79, 1879-80, 1882-83, 1885, 1885-86, 1887, 1889, 1889-90, 1892, 1899, 1901, 1902, 1903, 1904, 1908-09, 1912, 1914-15, 1918-19, 1920-21, 1921, 1926-27, 1927-28, 1928-29, 1932-33, 1940-41, 1943-44, 1947-48, 1950-51, 1951-52, 1952-53

Peor ubicación: 4º lugar
1890-91, 1929-30, 1936-37, 1937-38, 1939-40, 1949-50, 1958-59

Más victorias en una temporada: 43
1928-29, 1952-53

Más derrotas en una temporada: 58
1937-38

Lanzadores de Cero hits: 1
1943 Manuel García

Jugadores Más Valiosos: 7
1927-28 Martín Dihígo
1928-29 Alejandro Oms
1934-35 Lázaro Salazar (también jugó con Marianao)
1940-41 Gilberto Torres
1941-42 Martín Dihígo
1950-51 Adrián Zabala
1951-52 Bert Haas

Novatos del Año: 4
1950-51 Edmundo Amorós
1954-55 Vicente Amor
1959-60 Hilario Valdespino
1960-61 Luis Tiant Jr.

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