Leopardos de Santa Clara

Por Rogério Manzano

Hablar del Santa Clara es como reseñar una puesta en escena breve, pero con un derroche de máximo rigor.

El mejor equipo de la pelota cubana

Su irrupción en el torneo de 1922-23 no llegó enhorabuena, porque, en contra de todos los cálculos previos, la nave villaclareña zozobró por cuestiones de orden económico. Sin tiempo para mostrar su vigoroso volumen de fuego, sólo se llevaron en las alforjas el recuerdo de 14 victorias y la acritud del oscuro sótano.

En cambio, un año después, el señor Agustín “Tinti” Molina, al frente de una de las maquinarias mejor engrasadas de toda la epopeya beisbolística cubana, condujo la primera marcha triunfal de los centrales. Era una escuadra sin fallas aparentes, repleta de ases de las Ligas Negras, dueña de la mitad del cielo, y al que la mayoría de los especialistas otorgan hoy el crédito de ser el equipo más fuerte que se ha reunido en Cuba para jugar pelota.

Ganaron 36 desafíos con apenas 11 reveses, a una distancia de once partidos y medios del segundo puesto. Al finalizar la campaña los hombres que aparecían como regulares bateaban para 343, el más alto porcentaje logrado en la historia de la Liga en sus primeros 83 años de existencia. Sólo el segunda base Frank Warfield, con 296 de average no pudo conectar por encima de la privilegiada marca de los 300, pero el promedio colectivo, incluida la actuación de los pitchers, fue de 331.

Aquel trabuco de 1923-24 lo integraron como receptores Frank Duncan y Julio Rojo. En el cuadro estaban Eddie Douglas, Oscar Johnson, Frank Warfield, Oliver Marcell, Walter Moore y Martín Ríos. Los jardineros eran Alejandro Oms, Oscar Charleston, Pablo “Champion” Mesa y Esteban Montalvo. Desde la lomita actuaron Bill Holland, Rube Currie, Jack Ryan, Pedro Dibut, Dave Brown, Eustaquio “Bombín” Pedroso y José de la Caridad Méndez.

El campeonato siguiente de 1924-25 no rezó en la lista de los jugados por el Santa Clara, ni tampoco los cinco ulteriores. En el de 1929-30 regresaron tras el rastro de la gloria, pero el desequilibrio de aquellos años de inseguridad económica les devolvió al anonimato, hasta que en el torneo de 1935-36 resucitaron con la pujanza de los titanes para apoderarse de su segundo trofeo.

Héroes olvidados

Desde esa fecha, hasta que se produjo el desenlace fatal en 1941, los “Pilongos” (como también se les mentaba a menudo) transfiguraron, no sólo el césped de la Boulanger Park, sino también el de La Tropical, en algo muy parecido a la arena del antiguo circo romano. Tres trapos de campeón, dos subtítulos y un tercer lugar en este lustro, ornamentaron su intensa trayectoria biográfica.

Hombres inmensos no le faltaron en estos años. Cy Perkins, Lázaro Salazar, Bob McGriffith, Sammy Bankhead, Silvio García, Santos Amaro y Willie Wells, tuvieron mucho que ver en ese trote victorioso, incluso hasta el célebre Satchel Paige vistió la franela de los Leopardos en la contienda de 1929-30.

En cuanto a la industria de los récords siempre se evocan los 21 éxitos en una temporada y el cero hit, cero carrera de Raymond Brown en 1936-37, los 11 jonrones de Joshua Gibson en 1938-39 (una cifra que duró una década completa hasta que Roberto Ortiz la engordó en 1950) y el par de coronas de bateo obtenidas por Antonio “Tony” Castaño en los certámenes de 1938-39 y 1939-40 (las dos últimas que, de modo consecutivo, ganó un toletero en la Liga antes de 1962).

Aunque apenas participaron en once temporadas, los Leopardos de Santa Clara poseen un enorme crédito histórico en los torneos cubanos que, injustamente, permanece ignorado hoy en día, porque contra los amos de la fama, Habana y Almendares, jugaron con mucho espíritu una pelota de altos kilates.

Su legado más valioso no solamente consiste en haberle ofrecido síntomas de suprema calidad deportiva a la época dorada del circuito invernal, sino también entregar fragmentos de un componente nacionalista que tanto necesitó el pasatiempo cubano durante la era profesional, al contarse junto al Cienfuegos, el Cárdenas y el Matanzas, en el selecto grupo que se privilegió de representar a otras importantes ciudades del interior de la Isla en esa etapa.

HECHOS Y FIGURAS DE SANTA CLARA

Títulos de campeón: 4

Mejor ubicación: 1º lugar
1923-24, 1935-36, 1937-38, 1938-39

Peor ubicación: 4º lugar
1922-23

Más victorias en una temporada: 44
1937-38

Más derrotas en una temporada: 40
1922-23

Lanzadores de Cero hits: 1
1936 Raymond Brown

Jugadores Más Valiosos: 2
1935-36 Martín Dihígo
1937-38 Lázaro Salazar

Novatos del Año: 0

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